Del amor y el crecer
Esta mañana lloré. Lloré mientras te abrazaba contra mi pecho, acariciando con ambas manos tu espalda suave, ese desierto amplio y tibio que a cada recorrida me regala una sensación de eternidad. Lloré con la ternura de la niñez cuando descubrimos que estamos creciendo y que es algo inevitable, como cuando mamá me sacaba fotos con la Minolta. Diploma en mano, toga roja y azul, y unos cuántos centímetros de altura menos que ahora. Egresaba del jardín. Pasaba a primer grado. Mamá lloraba y sonreía y me decía que había crecido, que ya no era la nena chiquita de jardín, que hoy era una nena grande que empezaba la primaria. La vi llorando, y también lloré. ¿Quería crecer? ¿Quería dejar de ser algo para pasar a ser otra cosa ? ¿ Eso significaba crecer? ¿Había que soltar? ¿Tenía que dejar ir algo para poder sujetar lo nuevo? ¿No me podía entrar todo en las manos? Hoy cuando te abrazaba contra mi pecho sentí esa nostalgia de sueño muerto por cumplido, una nostalgia un poco dramática y e...