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Mostrando entradas de diciembre, 2025

11 mil kilómetros

  Me dirijo al cuarto.  Al sacarme la campera y mirarme al espejo me di cuenta de que debajo aun llevaba la remera del trabajo. Acá me acostumbré a decir chaqueta y camiseta. Cuando elegí estudiar lo que estudié no lo hice para sentirme superior a nadie, o ganar más que los demás, ni siquiera pensando en si tendría trabajo estable o toda la vida. Aunque creo que una parte de mí sí se sentía superior al resto por estudiar esa carrera. Quizá es lo que nos pasa a todos, con diferentes aspectos de la vida, pero que nos pasa por el rasgo humano que nos caracteriza. No es algo que suela conversar con muchas personas, aunque es un tema que he penetrado gracias a autores que se cruzaron en mi camino y llevaron a esas reflexiones. Le hago caso a Vicenzo y escribo con párrafos. Quizá sea una manera de practicar la paciencia en la escritura. Parar un poquito. Frenar. Enciendo la lámpara de sal aunque sea de día porque creo en que es verdad eso de que limpia la energía del aire. Y yo soy ...

Trebelín

Dicen que para aprender a componer hay que intentar componer primero. Así como para aprender a escribir, cantar, o cualquier arte que desempeñe el ser humano,  y no sólo el ser humano sino también aprende el pájaro a cantar intentándolo primero, cuando su madre pájara le demuestra el sonido que debe aprender a silbar, entonces el pájaro silba por primera vez, y luego se vuelve algo más simple, y luego un acto instintivo; así también el Hombre (y usaré esta palabra para referirme a toda la especie más que a solo el cincuenta por ciento, sin atender a si es una palabra masculina o femenina, apelando a la capacidad de la mente de interpretar las palabras más allá del género y, por lo tanto, con una perspectiva neutra) aprende y para aprender debe intentar, y para intentar también debe vencer la energía de la inercia, la quietud, que es mucho más cómoda que el movimiento, excepto cuando se cuenta con una potente energía vital, que asumimos abundante y fuerte en la mayoría de los indivi...

Como romper el ciclo

Me siento en una silla, intentando estudiar. Ordenador delante, hay una clase de neurología que mirar. Hice treinta y un años este otoño; usualmente los cumplía en primavera, pero he cambiado de hemisferio hace un tiempo. A mi edad, mi mamá ya era mamá de una tierna pequeña de dos meses; mi hermana Victoria. Ya no estudiaba, ni trabajaba, se dedicaba tiempo exclusivo a cuidarla, amamantarla, enseñarle todo lo que aprendería y convertirla paso a paso en un ser humano capaz, brillante y radiante.  Cuando me siento a estudiar intentando seguir formándome como la profesional que me he vuelto gracias a tantos años de dedicación y trabajo, me pregunto si se me hará cada vez más difícil por este ciclo que estoy creyendo romper en la medida que digo que no a la maternidad y digo que sí a sentarme a estudiar y seguir aprendiendo. ¿Por qué se me hace tan difícil? Mi mamá se dedica a cuidar la casa, hacer las cuentas, jugar juegos en su tiempo libre, hacer algo de ejercicio, atender a mi abue...