De la potencia e impotencia de las palabras
"La comprensión no es más que un conjunto de equívocos"
H. Murakami, en "Sputnik, mi amor"
Ayer por la noche, un amigo me envió una foto con esa frase del nuevo libro de Murakami. Frase que gatilló un montón de reflexiones que me llevaron a hacer un análisis sobre las palabras que utilizamos, cómo lo hacemos, y cuáles son los por qués detrás del uso de esas palabras en particular.
Antes de iniciar el desarrollo de la idea que titula esta entrada y toda la sarta de estupideces que estoy a punto de narrar, les quiero contar un poquito quién es mi amigo, ya que en esta publicación voy a añadir algunos pasajes de nuestra conversación de whatsapp. Y desde ya, aprovechar el espacio para agradecerle infinitamente por el espacio de reflexión y comodidad que encuentro en su chat.
Felipe es un compañero docente con quien nos conocimos en la maldita ¿o bendita? virtualidad que caracterizó al 2020, cursando una ayudantía de fisiología en la Facultad de Medicina, Universidad de Buenos Aires. Hoy día considero a Feli un amigo, con el que frecuentemente alcanzamos conclusiones muy alocadas (o acertadas) de la realidad que nos rodea. Cuando Felipe me manda algo yo ya sé que es puerta de entrada a divagues maravillosos, conversar hasta altas horas, e intentar poner en jaque cualquier certeza que creemos que tenemos de lo que percibimos y sentimos.
Hay un fenómeno que siempre me sucedió, y pensaba que era la única (!) a la que le pasaba, hasta que encontré a Feli. Este fenómeno del cual hablo debe ser más común de lo que pensamos nosotrxs dos, y es el siguiente: hay días en los que recibimos, sin buscarlo, un conocimiento o idea nueva de alguna fuente X (un amigo, un familiar, un libro, un video de youtube, etc). Es decir, llega a nuestra psique una información o un dato que no es buscado. Ese dato queda reverberando en nuestra memoria, y genera cierta impresión, por algún motivo desconocido (quizá es por la simple curiosidad que impulsa nuestra fuerza vital). Luego, en cuestión de horas o días, conversamos con alguien que nos trae a colación algo relacionado con esa información nueva. Parece algo complejo, pero con el siguiente párrafo se puede interpretar.
Anoche, la frase de Murakami llegó a mí por medio del chat con Felipe. Concepto en el que yo había pensado y reflexionado hace unos días, leyendo otro libro (El Arte de Amar, de Erich Fromm) en donde el autor cita a la lógica aristotélica y paradójica, las enfrenta y diferencia, y de cierta manera, concluye en las ventajas y desventajas de cada una.
Si bien conocía la lógica aristotélica, no había reflexionado demasiado al respecto hasta que volví a encontrarme con ésta en el libro de Fromm. La lógica aristotélica, para quienes no la conocen con ese nombre, es la lógica que se usa en la cotidianeidad en el mundo contemporáneo, y debo decir, occidental. Los cuatro principios que rigen la lógica aristotélica dicen que 1) A es A, 2) es imposible que A sea B y no sea B al mismo tiempo -es decir, no se puede ser y no ser algo-, 3) A es B o A no es B -importante la conjunción disyuntiva entre medio, es decir, o A es de una forma, o no lo es- y 4) A -como objeto- debe tener una razón suficiente que lo explique.
Por otro lado, este libro me adentró en la lógica paradójica, una lógica que, debo confesar, no conocía ni un poco (y dudo conocerla demasiado en algún momento). Estoy segura de que alguna vez me topé con estos supuestos durante la historia de mi vida, pero sospecho que cuando eso sucedió, yo no estaba preparada para cuestionar la lógica [aristotélica] con la que mi vida y la vida de quienes me rodeaban se desarrollaba.
Entonces, el primer supuesto es: la lógica aristotélica no es la única lógica. Si no es la única, entonces la lógica aristotélica aplicándole la lógica aristotélica a la lógica aristotélica, nunca nadie se animó a tanto es A, y no puede ser B, porque es A. Por lo tanto, según la aristotélica, no puede ser la lógica paradojal al mismo tiempo que es la lógica aristotélica. Por lo tanto, son dos paradigmas, que según la lógica aristotélica serían opuestos. Analicemos cómo sería según la lógica paradojal:
Lao-Tsé formuló el principio general de la lógica paradójica, diciendo "Las palabras que son estrictamente verdaderas parecen ser paradójicas". Ouch, golpe al cerebro. Pero ¿por qué surge esa sensación de vértigo cuando leemos esa frase? Realmente siento que la leí en algún momento de mi vida. Momento en el que probablemente la cuestioné diciendo que no tenía sentido alguno (además, cursé lógica aristotélica en la facultad, apenas arrancando la carrera, época en la que sentía que la única verdad del mundo provenía de las páginas de los libros, y de las bocas de lxs docentes a cargo que profesaban los libros).
Pensé durante mucho tiempo que todo lo que era real era A, y todo lo irreal era B, y que A no podía ser B y no ser B al mismo tiempo, por lo tanto la realidad era sólo lo que veía, las palabras eran eso que nominaban: la palabra mesa era una tabla de madera de aproximadamente un metro por un metro y medio, con cuatro patas. Un palabra auto era un cacharro de cuatro ruedas, tres puertas, rojo y sin cola (mi auto). La palabra playa era un paisaje natural con arena, palmeras y un mar transparente. Y así. (Si querés, hacé el trabajo mental de imaginarte una mesa, un auto y una playa en tu mente. Quizá luego de haber leído mis construcciones mentales de estas tres palabras tengas un sesgo, o quizá no, quizá tu mesa mental sea de vidrio, tu auto una camioneta, y tu playa tenga piedras. Quizá combines el espacio de las tres imágenes, y construyas una playa con un auto estacionado, y una mesa al lado).
Con esos tres ejemplos de construcciones mentales de las palabras, nos damos cuenta de que las palabras son medios para nominar elementos, sentimientos, lugares, procesos, etc. Usamos la palabra con la intención de comunicar cualquiera de las nominaciones que enumeré arriba. De hecho, la real academia española define "palabra" como "unidad léxica constituida por un sonido o conjunto de sonidos articulados que tienen un significado fijo y una categoría gramatical." (nunca me había imaginado buscando la palabra "palabra" en el diccionario). Entonces, la palabra tiene una potencia. Potencia comunicativa, la cual puede tener un fin de lucro (publicidades), ser un medio de promoción y divulgación, como la propaganda y quién dice que la propaganda no tiene un fin lucrativo de aquel que está tras la propaganda, no?, un fin de hacer sentir bien a alguien, como decirle "te amo" a un ser amado. Aunque, si le digo "te amo" a una persona, y no acompaño la frase de un rostro afable y un abrazo cálido, ese simple pronombre sumado al verbo amar conjugado en primera persona del singular, puede quedar corto, frío, o hasta empeorar la situación (porque detrás de la persona que recibe el "te amo" hay historia, pueden haberle herido los sentimientos, dicho "te amo" por decir, y en conclusión sentir dolor asociado a la frase"te amo") (qué rebuscada, Lula).
La RAE definió palabra diciendo que éstas tienen un "significado fijo". Fijo. ¿Realmente es fijo el significado de una palabra? ¿Puede ser fijo, siendo que en torno a la concepción de las palabras desarrollamos emociones, sensaciones, actitudes, respuestas? ¿Siendo que no somos constantes, que cambiamos día a día?
Cuando Feli me envió la frase del inicio, debo confesar que no la cazé a la primera de cambio. Leí que decía que "la comprensión era un conjunto de equívocos". Respondí en un audio que no entendía muy bien a lo que se refería la frase, que no sabía qué significaba (sesgo de "médica-docente" de querer conocer siempre el contexto antes de iniciar un análisis). A lo que me envía un link:
Habíamos charlado del efecto Dunning-Kruger (a partir de ahora lo voy a llamar "efecto DK") hacía un tiempo, en relación a nuestra formación docente (si querés leer al respecto hacé click acá, no tiene desperdicio). Resumidamente, el efecto DK propone que la mayoría de las personas, cuando se inician en una disciplina, creen ser muy buenas en eso (y si así fuera, la estadística se caería a pedazos, pero preguntale a todas las personas que conocés que tengan licencia de conducir si son muy buenas conduciendo, y las respuestas te sorprenderían). También, el efecto DK aplica cuando las personas creen que la opinión formada que tienen sobre un tema es tan profunda y trabajada como la opinión de un experto.
Personalmente fui víctima de este efecto durante mis primeros años como ayudante de cátedra. Me sentía poseedora de una verdad absoluta, que no podía ser discutida. Era de esperar, ya que siempre fui muy aplicada, me comía los libros y los repetía de ton a son sin titubear. Un día, luego de unos tres o cuatro años de ejercer la docencia, empecé a sentir que nada sabía, nada entendía, nada conocía. Desesperada, hablé con mi jefe de cátedra, MAD (o Sherlock), quien me respondió con mucha tranquilidad -y sabiduría-: "Jaja! Es el principio de que estás empezando a entender! Bienvenida" (gracias por eso, doc). Y fue quien me pasó el link que colgué unas líneas más arriba, y que Feli me recordó ayer.
La frase que me envió Feli puede ser muy cierta o muy errónea, dependiendo del punto de vista de quien la analice. Si la comprensión es un conjunto de equívocos, entonces no habría comprensión alguna tal como la conocemos, sino falsa comprensión. Ahora, ¿qué entendemos por la palabra "comprensión"? Siendo que es el sustantivo abstracto del verbo comprender, busqué la definición de "comprender" en Oxford, que dice:
- Percibir y tener una idea clara de lo que se dice, se hace o sucede o descubrir el sentido profundo de algo.
- Considerar explicable, justo o razonable un hecho, un sentimiento, etc., o tener buena voluntad hacia algo o alguien.
"Percibir y tener una idea clara". "Considerar explicable, justo o razonable [algo] o tener buena voluntad [hacia algo]".
Sigamos desarmando las palabras:
- Las ideas son representaciones mentales. Subjetivo. Punto para la lógica paradójica, ya que quizá en mi mente, A es A, y en la mente de otra persona, A es B.
- Siendo que a más conozco más desconozco, las explicaciones son incompletas. No se puede (?) albergar el todo, no alcanzarían las millones de vidas humanas que coexisten en este momento de la historia para albergar el todo. No sé que A es A hasta que no exploro a fondo a A, y eso de explorar algo a fondo parece imposible. Otro punto para la lógica paradójica.
- Lo justo depende de los valores morales. La moral está sesgada por las condiciones socioeconómicas, la cultura y/o la religión de cada persona. Si bien pensamos que hay ciertas cosas que son "justas" o "injustas" en casi la mayoría de los países occidentales, podría sorprender las diferencias abismales culturales que existen en latitudes y longitudes distintas a las que nos encontramos. ¿Lógica aristotélica? Qué sé yo si A es lo mismo acá en Argentina que en los Emiratos Árabes. A puede ser A y no ser A al mismo tiempo (¡punto para Lao! ¿se viene el zapatero?)
- Razonable. Aplicar la razón humana a un hecho, objeto, proceso... El razonamiento jamás será completo ni constante. Cada experiencia de vida modifica la capacidad de razonamiento, cambia los puntos de vista... y eso hablando de un individuo único. Imaginen el razonamiento de los millones de individuos, expuestos a diferentes culturas, sistemas de valores morales, familias, religiones, barrios, contextos... bla. La lógica aristotélica puesta en jaque, de nuevo. Punto para el Sr. Tsé.
- VOLUNTAD (esta me hace reír, es la mejor). ¿Buena voluntad? ¿Qué es la voluntad más que una energía vital dirigida por elección hacia un acto, hecho o persona, que posee un fin en sí misma? Tengo voluntad de levantarme de la cama porque tengo que iniciar mi día que va a ser muy productivo, porque sino no me siento útil
como este bello sistema capitalista me enseñó que debía ser. ¿Voluntad? Patrañas. Punto para Lao-Tsé.
Terminó el partido con 5 puntos para Lao, 0 para Aristóteles. Sigo siendo ampliamente tu fan, querido padre de la lógica con la que crecí y aprendí la mayoría de lo que me hace ser quien soy hoy. Pero no hay barreras para el ser hasta que no llegue el día en el que toque perecer. No te revuelques en tu tumba a causa de mis razonamientos mundanos y llenos de sesgos y de ira contra el mercantilismo.
Entonces volvemos a la palabra "comprensión", y a la frase del libro de Feli. Para él, la frase era especial, era un golpe, un cambio de paradigma. Todo lo que sé y pienso que sé es ínfimo comparado con lo que no sé. Todo lo que pienso que comprendo está sujeto a las leyes y teorías que se encuentran vigentes en ese momento en particular, que luego pueden ser derribadas de un día para el otro, con un nuevo alcance de la ciencia, que tanto se afana en describir, explicar y caracterizar todo lo que compone al mundo. Y no insulto ni critico a la ciencia, es necesaria y maravillosa. Pero a veces formarse en ámbitos puramente científicos genera sesgos que pueden ser muy peligrosos, más cuando la mente y la Naturaleza Humana íntegra no son abarcables por una ciencia exacta.
La frase en mi mente impactó distinto, ya que la palabra comprender tenía una significancia un poco más filosófica, sin el absolutismo propuesto por la RAE o cualquier institución por el estilo. Más aún después de haberme topado con la lógica paradójica de Lao-Tsé en esa obra de Fromm, y reflexionado al respecto. Otra vez, yo misma cambiando mi percepción a partir de la internalización de estímulos externos, transformando mi mente y mis creencias a partir de vivencias e ideas encontradas.
Es así que me paré frente a la frase, la cual me parecía cierta, y aún así, limitada e incomprensible. Pues siento que nada comprendo, ya que no tengo ideas claras, ni razonables, ni justas. Todo lo que me rodea está sujeto al juicio que yo realizo sobre ello, y no habrá nada que yo comprenda tal como lo comprende un otro, por lo tanto existen tantas realidades como mentes existan; asimismo existen tantas realidades como la propia mente pueda percibir y recrear en la imaginación, lo cual no es infinito (de nuevo) sólo porque, en algún momento, perecemos. Pero aunque nada comprendo, ni tengo ideas claras ni razonables ni justas, así también todo lo comprendo, de forma clara, razonable y justa. Pues aplico mi raciocinio, mi sistema de valores morales, mi juicio, para tratar de conocer algo. Finalmente, la lógica paradojal de Lao-Tsé nos abraza con calidez para demostrarnos que todo lo que creemos que es algo y no es lo otro, quizá es algo y es lo otro al mismo tiempo. Quizá A es B y a la vez no es B. ¿Y por qué digo que nos abraza? Porque se me ocurre que el abrazo es una estrategia de comunicación no verbal, y siento que hasta puede llegar a ser más objetiva que la palabra (hasta que te abrazan y te clavan un puñal en la espalda, ¿no?).
No nos queda otra que abrazar también la impotencia de la comunicación, aceptarla como una realidad, sacarle un poco de carga semántica absoluta a los mensajes, y pensar en la potencial buena intención y la mala intención, dependiendo de quien venga de los seres que nos rodean y se comunican con nosotrxs (más aún, si son los seres que amamos). A veces, comunicar puede convertirse en un arte, y usar juegos de palabras para transmitir mensajes llenos de optimismo y energía, puede ser más necesario e importante para el resto de los seres humanos, que convertirse en un fiel defensor del significado puntual y fijo -como dice la RAE- de cada unidad léxica. De hecho, anteayer escribí un poema sobre la lluvia y el sol (lo podés leer acá). Combinación maravillosa que resulta en un arcoiris. Parecen opuestos, pero no lo son. No sólo coexisten sino que también tienen la capacidad de crear. Coexiste la supuesta oposición, pero la oposición no es más que una forma de clasificación creada por el Ser Humano, bajo el régimen de la lógica aristotélica. Sin embargo, los ratones que se usan para investigación viven con ciclos de luz-oscuridad invertidos, pensando que es de día porque hay luz en el cuarto de bioterio en el que viven, mientras que la luna brilla, llena e intensa, fuera de ese laboratorio, en una noche poco estrellada. Y ¿quién se anima a decirle a los ratones que la realidad es opuesta, que en realidad no es de día?
Está más que claro que este texto no tiene como intención derribar el paradigma actual, decir que el Sol no sale a la mañana ni se pone a la tarde, o que nada de lo que vemos es real y todo es producto de nuestra imaginación (aunque sí podríamos hacerlo). No tiene como fin paranoiquear y derribar preceptos aunque me encanta derribarlos, sí, de ahí el nombre del blog, sino cuestionar la forma que tenemos de relacionarnos a partir del uso de las palabras. La palabra tiene muchos sentidos. Si bien hay una definición que nos permite encuadrar el contexto a partir del cual podemos llegar a usarla o aplicarla en una frase o descripción, la palabra fue creada por el Ser Humano para facilitar la comunicación, la cual nunca será 100% efectiva, pues ya vimos que hasta una simple palabra como "comprender", tan usada, tan importante en la formación docente y académica, puede ser interpretada de diferentes maneras. La intención de este análisis es proponer que las palabras no siempre significan lo mismo para cada persona que las utiliza, por más que lo diga la RAE. Y en época de virtualidad, en la que faltan miradas directo a los ojos -en los que se ve el alma-, atarse a las palabras de una forma tajante y determinante puede ser difícil de llevar. Más aún, con la debilidad de la psiquis ante tanta desinformación, paranoia y posverdad.
Dice Platón que Sócrates dijo, alguna vez: "sólo sé que no sé nada". En la medida que más conocemos, menos conocemos. El conocimiento genera un sesgo, una parcialidad. En el efecto de conocer abro puertas, muchas, nuevas. Descubro el mundo y sus infinitas aristas. Y a más conozco, más debo dudar si lo que conozco es lo correcto, o es una ilusión, o un sesgo de observador, por su background cultural, por el aparato de medición, o por lo que se le pase por la mente a cualquier cristiano que pueda llegar a estar leyendo estas líneas. "Saber" que la materia se compone de moléculas, las cuales son interacciones de átomos, y que éstos se componen de una nube de electrones y un núcleo, y en el núcleo hay neutrones y protones, y éstos se componen de quarks, etcétera, hasta que se cree haber llegado a lo más hondo, y repentinamente aparece la teoría de las cuerdas para romper el paradigma de la partícula constante... y a empezar de nuevo.
Lao-Tsé también dijo: "Conocer, y no obstante, pensar que no conocemos, es el más alto logro; no conocer, y sin embargo, pensar que conocemos, es una enfermedad". Para quedar bien con el tío Lao entonces, basta con citar a Sócrates. Comunicarse con humildad, y usar las palabras como medio, no como fin.
Y acá un mensaje para les comunicadores, docentes, médicas/os/es, periodistas y cualquier persona que habite el mundo y Universo que se comunique (osea, todes): el fin de comunicar es eso: comunicar. La palabra difícil asusta. No informa, no comunica, no enseña. Empeora las brechas socioeconómicas, los aires de superioridad y las sensaciones de inferioridad.
Obvio que utilizar las palabras con cuidado, desprendiéndose de los sesgos idiomáticos, culturales y morales no es sencillo. Pero basta con empezar a intentarlo en el día a día, para que la realidad (e irrealidad) sea más clara, y a la vez, más desconocida.
Lo más maravilloso de todo esto es que, bajo este paradigma, la curiosidad no encontrará límites. Jamás, o al menos... hasta que perezcamos.

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