Carta a mí.

Primero que nada, quiero pedir disculpas. ¿A quién? A mí. Por haberme desplazado.

En teoría no puedo volver el tiempo atrás y corregirlo. Por lo que las disculpas no tienen fundamentos. Arrepentirse es en vano. Decir "me arrepiento del daño que generé"... Fácil, rápido, simple. No puedo arrepentirme, como mucho puedo aprovechar la circunstancia para aprender, y no repetir. Pero cuando la reacción a la acción lastima, el arrepentimiento puede ser una buena forma de demostrar humildad. Y quiero ser humilde conmigo misma, que pensé que me las sabía todas... o casi. Pero consideraba que mis decisiones eran absolutamente mías y que nada ni nadie estaba interfiriendo en ellas y su pureza. Si hoy la necesidad de "pedirme disculpas" queda como hito de cada vez que las acciones que realizo no son las que realmente quiero realizar, bienvenido sea. Para que cada vez que me diga "perdón" a mí misma descubra que me desplacé y desconecté de mí. Y seguir aprendiendo para que algún día no se repita jamás. Porque cuando no actúo auténticamente, siempre lastimo a alguien. O a alguien que no conozco, o a alguien que amo, o a mí.  

¿Cómo aprendemos a no repetir? Conociendo el fondo de la cuestión, identificando el origen del "evento no repetible". ¿Y cómo sabemos dónde empezó realmente? ¿Cuál fue el detonante? Esta es la clase de cosas que hace el psicoanálisis para solucionar las neurosis. Hallar el detonante de la actitud neurótica. Hacerse consciente de un hecho/evento, del cual no conocíamos previamente el impacto que había tenido en la consciencia (por lo que quedó registrado sólo por el inconsciente), que nos llevó luego a tomar una actitud inconsciente de decir/hacer sin pensar en el otro ni en unx mismx, que boicoteó el resultado de la intención detrás de la actitud. Porque si la actitud era benévola, y resultó en daño, entonces hubo algún cortocircuito

Y justamente hablando de esto... por lo general, cuando pedimos perdón o nos arrepentimos de algo es porque llevamos a cabo una acción consciente (porque si la llevamos a cabo, sabíamos que la estábamos haciendo y no hicimos nada para impedirlo) y bien intencionada, que derivó en una resultante hiriente o no buscada. Si esto nos pasa muy a menudo, es probable que sea porque estamos desconectados de nuestra consciencia, viviendo en piloto automático, librando rienda suelta al inconsciente. 

Así, nuestra forma de transitar en la vida es repitiendo. El ser humano aprende por repetición de una forma muy eficiente (ver página 12 aquí). Podemos verlo con el lenguaje. Cada palabra fue aprendida por repetición. No por asociación, en sí, ya que las palabras no tienen relación simbólica con lo que representan. Por ejemplo, "montaña" tiene menos letras que "automóvil" pero la montaña es más grande que un automóvil, por lo tanto ni siquiera hay una relación entre longitud de palabra→longitud de objeto que nominan. No hay absolutamente nada simbólico en el lenguaje de forma concreta. Es una abstracción pura, un simbolismo representado en la mente.

Y la única especie de la naturaleza que tiene un lenguaje verbal de la complejidad del nuestro, es el Ser Humano. El Homo Sapiens Sapiens. Y el lenguaje verbal hizo crecer el lenguaje no-verbal, definiendo, dándole connotación a simples actos, que ahora eran elegidos de forma consciente (ejemplo, doy un abrazo porque amo, por lo tanto abrazar → amar). Así surgió la relación causa → efecto, análisis desconocido para la naturaleza hasta la venida del Hombre. Tanto en las acciones, sentimientos y dichos propios, como percibimos los del resto. ¿Cuánto de todo lo que entra a nuestro inconsciente por determinación cultural, por moda, por publicidad, tiene efecto sobre nuestra actitud? ¿Cuán influida está nuestra actitud por lo que nos rodea? ¿Cuánta de la violencia que veo en redes o televisión impacta en actitudes violentas en mí? Que, claramente, no elijo. ¿Por qué elegiría ser violentx? Si sé que daña. Pero si consumo violencia, quizá me comporte con violencia. ¿Cuánto de la alegría que veo me genera mensajes alegres inconscientes? 

Entonces lo que hacen todxs es lo que hago yo también. Y lo que hacen todos, en gran manera, lo deciden la cultura y la publicidad. Por lo tanto, lo que es conocido como "lo que hay que hacer" lleva las riendas de la vida, sin dar espacio a "lo que se quiere hacer", y más aún todavía, "lo que se quiere Ser". 

Distanciarse de estos dos interrogantes (lo que se quiere hacer y ser) permite el refuerzo de patrones que incorporamos mediante nuestros sentidos, en algún momento de nuestra vida, de otros seres que nos rodean. Porque somos incapaces de apagar nuestros sentidos, sin una buena y perseverante práctica meditativa. Sentidos que absorben, engullen y se llenan de lo que dice la tele, la radio, la vía pública, la escuela, la familia, las redes sociales, cualquiera sea el lugar. Acciones repetidas, tradicionales, culturales, que sesgan y amarran la lengua, los brazos, las piernas, y el cuerpo. Acciones que reprimimos por esa misma cultura y moda, que rápidamente disuelven posibles situaciones a las que no nos animamos, por moral. Por lo tanto, lejos de nuestro verdadero Yo, y cerca de Yo's de paredes de capital, de carteles de publicidad y de fama y riquezas en el bolsillo

No saber qué se quiere ser, aleja del real ser, y el hacer está supeditado al ser. Así que si no se sabe qué se quiere ser, tampoco se sabe a ciencia cierta lo que se quiere hacer, y al no saber lo que somos no sabemos si lo que hacemos se correlaciona con lo que somos. Y si bien quizá no sabemos cómo somos, sabemos al menos cómo queremos ser (buenos, virtuosos, inteligentes, fieles, amables, etc..., o no, ojo). Por lo que si la acción termina en algo que no se quería ser (hacerle daño a alguien → fuimos malxs, desatentxs, basuras de persona) hay un quiebre interno, porque ¿por qué me salió así, si yo no quise provocar esto? Y si no hubo correlación entre acción→intención, ¿quién tiene la "culpa", el emisor o el receptor? Así que, al final, si realizamos una acción que "queríamos" y provocó un resultado "que no queríamos", o 1) estamos siendo hipócritas al pedir perdón porque en realidad sí queríamos esa resultante, o 2) la acción no fue muy consciente que digamos, y fue un brote del inconsciente, automático, publicitario. Al ser inconsciente, no subió a la corteza, no se hizo consciente, no fue meditado, ni observado desde una actitud de testigo neutral, fuera del cuerpo, observando de lejos la situación, dejando los sentimientos, las ínfulas, las broncas y la crueldad, y mostrando la crudez del mensaje verbal a decir, o la acción a realizar. Y probablemente, al ver el resultado crudo de la situación, poder realmente interpretarla e imaginar de antemano ese escenario que resultó de la acción deseada que provocó una resultante no deseada. Acción por la cual, terminamos pidiendo un absurdo perdón.

Entonces, sí, perdón a mí. Estaba inconsciente haciendo lo que hacía. ¿Esa fui yo? Sí. Y probablemente lo siga siendo si no hago algo para evitarlo. El inconsciente ya es parte de mí. Y en mi desconexión de mí, no estoy consciente, por lo que no me hago consciente de que me estoy dejando llevar por mi inconsciente. Ese que aprende por repetición. Ese que no lo estuve moldeando a mi forma porque dejé que lo que me rodeaba me influyera, y no le presté atención a mis sueños, ni me senté a meditar, ni cuidé de a qué expongo a mis sentidos. Por lo tanto me pongo en modo automático, y eso también es responsabilidad mía, porque debo moldear mi modo automático también a como yo quiera que sea. Lo puedo elegir. Y si ya sé que tengo inconsciente, y que a veces me domina, entonces es muy malo dejarme llevar y fluir por el inconsciente, y no hacer un esfuerzo activo y consciente de buscar el origen de todo. Y me di cuenta de que llegué al origen porque alcancé la sensación de paz (aunque de nuevo, qué será "alcanzar la paz" para cada uno de nosotrxs...). Y al ver que el origen era haberme dejado llevar, asumo las culpas mutuas, y nos perdono a ambos. Y me recuerdo a mí misma que no me vuelva a dejar nunca de lado, porque siempre que lo hago genero males, en cualquier persona. Y lo que más me duele, es generarlos en personas que amo.

De hecho, estoy a unos doce mil kilómetros de la mayor parte de la gente que amo. Vine hasta acá pensando en que lo hacía por mi y por alguien más, pero en realidad lo hice sólo por una persona, que amo, y no soy yo. ¿Cómo funciona? ¿Qué trueque hice? ¿Realmente quiero esto? A mí, que tanto me gusta compartir con mi familia y tanto me gusta vivir en comunidad, ¿qué hago acá?

Estoy segura de todos mis amores, no dudo para nada de ninguno de ellos. Tampoco considero que uno de esos amores es más especial que otro como para priorizarlo. ¿Puedo entonces entregarme por amor sólo a uno de esos amores? ¿Será que siempre quise a mi pareja como a un amigo, o como a un familiar de sangre? ¿Será que aún no descubrí ese amor distinto que genera esa sensación y ganas de darse al cien por ciento y no echarse atrás

Algo como irse a la otra punta del mundo, dejando todo atrás por alguien. Esto que estaba haciendo ahora, acá, que me destrozó desde que puse un pie en este país lejano. ¿Cuánto daño cometo, si no siento a ese amor distinto, especial? Aunque yo pensaba que sí... Pero, vamos... Hace poco tiempo lo conocía. Hace poco tiempo compartimos en familia. Prácticamente no compartió mucho con la mía. La verdad no sé cómo es esa persona con mi familia, y la única vez que lo vi compartiendo en ese espacio, no vi que conectó. Tampoco sé cómo es con mis amigos, con los que estuvo una sola vez, un rato de pasada. Y yo quiero formar familia con quien se sienta familia de mi todono sólo de mí. Y que se relacione de la forma en la que yo me relaciono. Porque mi persona es una parte de ese todo. Y si a esa persona no vivió conmigo lo más importante de mi vida, que es mi familia, ¿cómo considerarla parte de mí también? 

Terminé aceptando que era así por defecto, porque así es el amor, y que las circunstancias del tiempo nos están corriendo, porque "yo iría de vacaciones con tu familia pero no lo hago porque me estoy por ir y quiero estar con la mía" o "yo iría a conocer a tus amigos pero no lo hago porque me estoy por ir y quiero estar con los míos", con el combo de promesas a futuro de "ya lo vamos a hacer"... Me convencí de que todo eso iba a andar bien en algún momento. Y yo quiero que tenga una conexión con mi familia como la que tiene conmigo, porque siento que los míos vienen con mi combo de persona. Y basarme en la posibilidad de que sea así en algún momento me da ansiedad.

¿Por qué me da ansiedad? Por querer saber si efectivamente va a ser así. Yo no lo sé. ¿Y si en un tiempo volvemos, y no conecta con mi familia ni con mis amigos? A veces desconectaba con mis amigos, por cuestiones de la relación. Me sentía mal cuando elegía a mis amigos por sobre él. Porque sentía que a él no le hacía bien, por las formas de responder ante mis "salgo con los chicos". Y ahí, cuando me sentía mal con lo que estaba haciendo porque percibía que a él no le gustaba, desconectaba de mí. Fui haciéndolo poco a poco, hasta que incluso dejé de lado mi propio amor, lo que realmente quiero, sueño y proyecto. ¿Cuánto daño genero, sobre el resto y sobre mí misma, al aceptar las palabras de los demás como hechos indiscutibles? Darle la razón y pensar que esa es la forma, ir adaptándome, moldeándome, hasta que de repente soy algo que no quiero ser, por no conocerme, y hacer cosas que no coincidían con mi ser.

Hace un tiempo, la madre de mi compañero de viaje me dijo: "caminar solo es fácil, pero caminar acompañado es más lindo". Con ellos me sentía en familia. Sentí que conectaba. Y con todo su círculo. Yo asentí luego de la frase. Y me la creí, porque él venía de la familia que estaba sintiendo que era mi familia, y lo que dice la familia a veces impacta más rápido y certero. Creí en las autodefiniciones ajenas. Recuerdo que él me decía "yo soy re familiero" y yo decía "mmh, yo no tanto". Saber que era familiero para mí era una gran virtud. Entonces se iba a sentir en familia con mi familia del alma y de sangre. Cosa que nunca tuve el placer de ver (pienso que un solo encuentro alcanza para conectar, y en esos únicos encuentros no vi conexión). Y hoy, yo lloro de extrañar a mi familia a dos semanas de haberme ido, y él ni siquiera planea volver. Y sí, para mí era así. Para mí caminar sóla es fácil y caminar acompañada es más lindo. Pero ¿acompañada de quién? 

Asumía ideas del tipo "los amigos están a veces, la pareja va a estar siempre". Ese afán de calificar y clasificar el amor y las relaciones... ¿Por qué titular? ¿No somos acaso todxs compañerxs de vida, y elegimos con qué actos de amor brindarnos ese amor? Una llamada, una sonrisa, un beso en la mejilla, en la frente, en la boca. Y el acto sexual como acto cúlmine, no de placer, sino de entrega y confianza plena. 

Cuando la persona que amo me dijo "quiero verte desnuda" y yo quise que me vea desnuda, no fue por calentura, ni por excitación. Fue por confianza. Fue para mostrarnos el cuerpo que nos tocó, en esencia. Sin la vergüenza que sobrevino en la apreciación de los cuerpos luego del primer pecado. Esa que nos lleva a taparnos y a convertir en erógenas zonas del cuerpo que son parte de él, absolutamente parte y tan importantes y maravillosas como los pulpejos de los dedos, la zona posterior del cuero cabelludo, o el canal que se genera entre ambas escápulas sobre la columna vertebral. Describo partes del cuerpo que me conectan, que me gusta acariciar, que me gusta que me acaricien. Venga de quien venga, no importa si nos relacionamos con la palabra "amigos" o "pareja". No importa el título. Cualquier persona que conecte con mi cuerpo desde la entrega pura, de igual a igual, de humanx a humanx. Sin relaciones de dominio ni de poder. ¿Cómo relacionarte con naturalidad con alguien que, desde el vamos, no concibe las relaciones interpersonales con los mismos "términos y condiciones" con los que las concibe una misma? Y pregunto cómo, buscando la forma de hacer funcionar una relación de igual a igual cuando la carga mental que representa la relación es distinta en cada parte de la relación. Así, ya desde el vamos, hay desigualdad de condiciones.

La limitación acá está en no aceptar. Claramente, se trata de que cada unx acepte la forma de relacionarse que tiene cada persona. Pero cuando la aceptación genera dolor en una de las dos partes, se genera un conflicto. Ese conflicto puede ser sólo productivo, obstructivo→productivo, o sólo obstructivo (uso la palabra "obstruido" porque una obstrucción impide el paso de un flujo). 

Partiendo desde la base, es incomprobable que sea de cualquiera de las tres formas, ya que todo está en la mente. Y además, probablemente se atraviesen las tres etapas, en el orden obstructivo → obstructivo-productivo → productivo. Ya que por lo general, luego de un error o problema, resongamos, para luego empezar a ver la parte positiva por sobre la negativa, y finalmente aceptar. Y generar un buen recuerdo al respecto, aprender, o ver este acontecimiento desde la claridad mental, con neutralidad, gentileza y paz. Hay actitudes, signos, síntomas, que permiten apreciar cuál de las 3 formas triunfó. "Triunfó"..., ¿cuándo triunfa una de esas formas? Hay gente que se va con odio y bronca a la tumba. Así que sólo aquel día nos daremos cuenta cuál triunfó. Aunque, obstruido o no, siempre fluye, para bien o para mal, o quién dice que fue bueno o malo... Quién dice que todo lo que pasa no nos lleva a donde tenemos que estar...

Entonces, si a partir del conflicto por el malentendido (que, recuerdo, sería un daño o una reacción no esperada luego de una intención benévola que no tenía la intención de dañar) hay un aprendizaje inmediato, la aceptación es plena, y fue la actitud inicial. Por lo que percibo a mi alrededor, raramente el proceso es tan rápido, pero nunca digamos nunca, sino subestimamos nuestra capacidad. Si los demás no lo hacen a la primera de cambio, será la forma de los demás. A partir de ahí aceptar se puede comenzar a cambiar -o no, según se desee-, ya que se aprendió, y la aplicación del aprendizaje es inmediata. Ejemplo, decirle a alguien lo que se piensa acerca de algo, y que esa persona no esté de acuerdo, pero la acepte. 

Si primero hay un período obstructivo, probablemente las primeras emociones sean enojo, culpa, ira, bronca. Ejemplo, que lo que dijimos haga sentir algo malo a la otra persona. Por lo general son decepciones, ya que no esperan ese comentario o comportamiento. Durante el período obstructivo no se contempla la realidad con claridad (si un otro que me ama me está diciendo algo que me hiere, o no me ama lo suficiente como quisiera o esperaba, o me ama pero aún no me comprende) y la reacción suele despertar el conflicto. Cuando hay inseguridad, pensamos que el error es nuestro: "no soy suficiente, no soy para él/ella". Cuando hay seguridad, pensamos que el error es del otro, con las típicas frases: "no me merezco esto que me está haciendo/diciendo, merezco alguien mejor". 

Si no se abandonan esas perspectivas de culpabilidad y merecimientos, y no se colabora en el análisis de la realidad (se puede hacer tomando el papel de testigo neutral como sugiere mindfulness), es probable que ambas partes queden en conflicto permanente. Conflicto que se resuelve cuando el lastimadx sale de la obstrucción. Eso no es simple, de primera. De hecho, la parte que quedó obstruida suele malinterpretar la mayoría de las explicaciones de la parte que accionó, ya que por lo general, quien lastima se da cuenta que lastimó, y trata de hacer algo para reparar el daño, o para "hacer entender". Pero a veces esto no sucede, e incluso empeora la cuestión, cuando quien lastimó sin querer, también se obstruye ante la reacción del otro. Ya que esta reacción tampoco es esperada, porque no hizo el comentario o acción para dañar, y sí lo hizo desde el amor, entonces no entiende por qué el ser amado reacciona así. 

Ambas partes obstruidas implican una retroalimentación positiva de la obstrucción, lo cual empeora cualquier intento de diálogo. Y si en algún momento, una de las partes obstruidas empieza a ver el vaso medio lleno, pone paños fríos, acepta una realidad distinta y se lo permite, puede asimilar lo sucedido y utilizarlo como aprendizaje. Dejar de experimentar el odio o la bronca, para dar lugar a la comprensión, la aceptación y la gentileza, hacia uno mismo y hacia el otro. La otra parte puede mantenerse obstruida, o hacer una reflexión, similar a la reflexión de la primer parte que deja de estar obstruida, o no. Si en las reflexiones vienen sentimientos negativos que alimentan una pena y bronca hacia el otro, entonces se continua obstruido de alguna forma. 

Entonces, había un conflicto en mí, y me pedí perdón, por haber hecho algo que no esperaba: dejar mi camino personal de lado, por adaptarme a algo que no sabía bien si quería hacer. Porque me desconecté de mí mucho tiempo y comencé a escucharme tarde, cuando me quedé sola conmigo. Y cuando él se fue lejos, me quedé sola conmigo de nuevo, como ya había estado anteriormente, donde había descubierto verdades profundas de mi ser, que no sabía que habitaban allí. Ahí volví a escucharme y descubrir el valor y la fuerza de mi amor, y hasta dónde quería dejar de lado mi camino, o cuál era realmente mi camino y dónde quería quedarme mientras me ocupaba de encontrar la respuesta a esa pregunta. Quería quedarme a buscar mi camino en el lugar donde abundaba el amor. Y este viaje, lejos de mi familia de alma y sangre, no era lo que quería. 

¿Qué camino puede ser correcto, si las palabras del alma no fueron escuchadas en la elección? Adaptarse a lo que parece ser el mejor sendero, bajo los ojos críticos de otro terrícola, que conocí recientemente. Prácticamente, un extraño. ¿Cómo te parás ante los extraños cuando, debido a las coincidencias, en gustos, en sabores, en rituales, en rutinas, no lo sentís tan extraño? Y no sentirlo un extraño, ¿le da algún tipo de ventaja? ¿Coincidir implica conectar? ¿Qué diferencia hay entre el amor que tengo con mi mejor amiga, que hace diez años que crece y no para de crecer? Me paro frente al amor de pareja, ese amor que viene acompañado de proyectos de a dos, sueños a compartir. Eso era lo que representaba en mi mente. Y lo que dejamos ser. ¿Qué es lo que hace que me vaya, deje a mis seres más amados, y despegue en búsqueda de mi bienestar económico y compartir con una persona que amo mucho, pero que no es yo misma, ni me siento yo misma con él? ¿El bienestar económico gana por sobre el bienestar sentimental? ¿En qué momento cambiaron mis prioridades? ¿En qué momento pasé a ser tan vulnerable y moldeable? "Yo no sé si me iría" recuerdo que decía. "Te amo" nos dijimos un día. "Si no venís, yo no voy" vaticinó alguna vez. "Bueno, voy con vos" propuse, semanas más tarde. 

Él se fue primero y yo estuve ahí, tres meses, a más de diez mil kilómetros de distancia, sola, contenta, tranquila, en familia. Estudiando, viviendo la vida con simpleza, en el barrio donde nací. De día, de noche, con la familia de sangre y la de corazón, ¡Por primera vez charlando con mamá de igual a igual! Ayudándonos día a día. Proyectando con mi viejo. Cambiando hábitos alimentarios. Pedaleando con mis amigos como niñes. Aprendiendo de ellxs. Compartiendo en comunión y amor puros. Conectando con la comida, con mi cuerpo, con mi ambiente. Aprendiendo a aceptar las cosas negativas de derredor y usándolas para crecer. Siendo consciente de mi día a día. Siendo yo misma. 

Cuando la consciencia se despierta lentamente, y cada vez se hace más consciente de su propia consciencia, la evolución es infinita. Las capacidades aumentan, se extienden por fuera del cuerpo. Comienza a entenderse todo, porque se ve todo como testigo neutral. No como uno mismo viviendo, con los sesgos de la autopercepción y la percepción del resto, o los sesgos de los sentidos, sino desde fuera. Desde fuera la perspectiva es de trescientos sesenta grados. Con profundidad y tiempo eterno de reflexión. Incluso hasta se puede modificar la percepción del tiempo, ralentizarlo, y empezar a sentir que en realidad no pasa, que sólo somos momentos en un vector infinito de crecimiento continuo que es el vector del tiempo. Tiempo que no vuelve. Por eso mi necesidad de estar donde quiero estar: allá. Pronto. Lugar que es mi hogar, y del que podré migrar cuando halle a mi hogar en mí y en lo que me rodea. Y no me sentí siendo yo con él. Y el hogar se disolvió. Y si no vine por mí, ¿por qué vine? Porque me sentía familia. Pero no me basta con sólo familia. Debe ser familia, y sentirme unida desde siempre, y a la vez amigo, para sentirme en plena confianza, siendo yo. 

Y mientras, me recuerdo conectando con lxs compañerxs de vida. Esos que son familia y amigos a la vez. Y agradezco que me hayan mostrado el amor real, ese que se da, sin límites ni prejuicios. Que ese es el amor que quiero también sentir por quien comparta la vida en su mayor intimidad. A quien, sí me voy lejos, sienta que es familia y amigo a la vez. 

Lo malo es transitorio... lo bueno también. Esto también pasará. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Trebelín

Darle el lugar a la posibilidad

Como romper el ciclo