"re, vos confiá"
Alumna me habla por clases particulares. Refiere estar indignada con sus docentes. Que les toman casos clínicos sin enseñarles a pensar. "Y yo quiero aprender a pensar" dijo.
Conclusión alcanzada gracias a repetidos exámenes en los que se tuvieron que sentar a resolver algo y no pudieron. Y así fue todo el año. Tantos intentos tan mal dados y llegaron a la conclusión que, por mucho que leyeran el libro, el examen lo daban mal. Imaginen en orden decreciente: los que ni siquiera abren el libro, los que ni siquiera escuchan la clase cuando están en la clase porque tienen ganas de estar haciendo otra cosa mientras cursan (gran sentimiento compartido durante tiempos variables entre muches estudiantes que se sienten mártires del estudio a carrera que eligieron), los que ni siquiera eligieron por motu proprio sino por legado familiar o prestigio social (y quizá terminan descubriendo en el camino que era su camino)... Cuántos estados de pensamiento distintos.
¿Qué pienso mientras estoy ahí, frente al pizarrón? ¿Que me quiero recibir? ¿Que tengo excusa para decir no porque "tengo que estudiar? ¿Que el profesor es un capo porque sabe mucho, o que es un boludo que se cree mil por saber mucho? El profesor está ahí porque está tratando de enseñarte algo que, según él, te va a servir. Y te lo dice desde la experiencia, la experticia, los años de práctica. ¡Ya sabe! ¿Qué sabe? ¡Que no sabe un corno! Porque saber, saben los sabios. Como la naturaleza, Tierra, Universo, Gaia, sabia madre de toda la vida, que me aloja en su reino a mi, una de nosotros, los simples mortales, hechos de una consciencia que nos permite ver la fenomenología de todo lo que sucede a través de su energía y comprenderlo instantáneamente! ¿Y qué hace una pregunta sino plantearte una respuesta? ¿Y si esa respuesta nunca fue contestada? ¿Y si es la primera vez que esa pregunta fue preguntada? Formulaciones únicas desde cerebros únicos con intrepretaciones únicas. ¿Cuál sería el sentido de repetir lo que ya está dicho? La misma pregunta que tomaron el año pasado. El mismo caso. La misma conclusión. Muy bien 10, a quien más memoria demuestre. Nunca le enseñaron a aprender a pensar.
Y peco, peco y pequé tanto de ser esa. Aunque todo lo que memoricé en ese momento, hoy me lo planteo y lo puedo entender. De a poco, atendiendo mis pensamientos, escuchándolos a menudo, potenciándolos, reconociéndolos, dándoles el espacio que siento necesario, a veces más, a veces menos, algunos días más fácil de oirlos y otras veces lejanos y apagados. Pensamientos que vienen de un gen, de un factor de transcripción, de una secuencia aminoacídica, de un proceso repetitivo de liberación de exactamente ese y aquel neurotransmisor en el mismo lugar cada vez que voy a reconocer la siguiente letra que voy a escribir para formar la palabra que va a venir para darle a la frase que estoy por terminar el sentido del párrafo que ya se va a acabar.
¿Cómo hizo eso mi cerebro? ¿Cómo se me ocurrió ese renglón y pude escribirlo sin detenerme a pensar en qué letra estaba por venir o si estaba cometiendo un error ortográfico? Lo que alguna vez fue muy pensado, hoy es ganglio basal. Hoy es asimilado, está adquirido, es intuitivo. ¿Cómo intuitivizar el pensamiento? ¿Asimilar el pensar? Como caminar, o andar en bicicleta, o manejar, o escribir estas letras, o narrar: haciéndolo. Cafa desafío al pensar es un desbloqueo de un proceso desconocido, que brota espontáneo. Cada desafío al pensar es un escalón más en una escalera ascendente pero infinita del conocimiento que es de todos y que nadie puede poseer, pero sí abrir el espíritu ante la energía de lo que el universo nos brinda a causa de alguna decisión que tomamos: con una actitud relajada pero alerta. Atención a las palabras, las frases, los seres que aparecen, las oportunidades que se generan ante nosotros. Atención a las personas, a una oferta, a una pérdida, a una sonrisa, a un chiflido. Atención a las rutas. A la que uno elija. No necesariamente la más rápida... Porque finalmente, de una manera u otra, en todo proceso vital espontánemente se disuelve el ego frente al sabio universo que todo lo crea.
Vos confiá.
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