Los amigos y la amistad - el imperio del maestro
Siempre intento definirlo y describirlo todo. Creo que es mi tendencia adulta más arraigada. Intento describir y definir lo indescriptible. Como si mi vida dependiera de ello.
Decidí que escribir podía ser un oficio noble, y también que si no empezaba a animarme a publicar entonces nunca lograría llegar a un momento de mi vida en el que pudiera decir "hace tres años escribí mi primer libro".
En verdad escribir, escribí mucho. Pero se publica lo que se considera interesante. ¿Por qué afirmo esto si no lo sé? ¿Me lo inventé? Vendible quizás.
Detrás de estas hojas que consiguen ver la luz se esconden un millón de palabras. En cuadernos terminados y sin terminar, en hojas gastadas, manchadas y rotas.
Aun así, llevando veinte años vaciando cartuchos de tinta y arruinando hojas de papel en blanco, es la primera vez que intento darle una forma literaria a lo que la amistad representa en mi mente. Porque al final todo se resume a eso. A lo que la mente pueda interpretar.
Decidí que escribir podía ser un oficio noble, y también que si no empezaba a animarme a publicar entonces nunca lograría llegar a un momento de mi vida en el que pudiera decir "hace tres años escribí mi primer libro".
En verdad escribir, escribí mucho. Pero se publica lo que se considera interesante. ¿Por qué afirmo esto si no lo sé? ¿Me lo inventé? Vendible quizás.
Detrás de estas hojas que consiguen ver la luz se esconden un millón de palabras. En cuadernos terminados y sin terminar, en hojas gastadas, manchadas y rotas.
Aun así, llevando veinte años vaciando cartuchos de tinta y arruinando hojas de papel en blanco, es la primera vez que intento darle una forma literaria a lo que la amistad representa en mi mente. Porque al final todo se resume a eso. A lo que la mente pueda interpretar.
Así, me descubro en silencio. Ese silencio que suele llamarse incómodo en el que nos encontramos con nuestros pensamientos. Parece como si estar con un amigo implicara esa posibilidad. El poder hallarnos en silencio escuchando nuestros pensamientos en ese lugar seguro en el que podemos enfrentarnos con quien quiera que seamos. Ahí, cuando nos miramos cómplices y sabemos que quizá hay algo que estamos pensando que no lo queremos, ni siquiera lo conocíamos, pero acaba de aparecer. Y aparece en este lugar seguro, donde podemos ser nosotros mismos.
La prueba que nos pone la vida es algo que debemos aprender y sin duda alguna es el desafío más duro para el alma. Entonces es, o hundirse en la frustración de no haber sido capaz, o animarse pese a la pregunta de si ya éramos lo suficientemente capaces, o estábamos lo suficientemente preparados. Dicen que lo normal es que la mente diga que no.
Ahí, en ese silencio y toda esa maraña de pensamientos estábamos vos y yo, y el tiempo que pasaba y no se notaba. Y yo me preguntaba si eso era la amistad, y seguía intentando definirla en palabras. Vos solo me mirabas como me miraste la primera vez que te diste cuenta que yo era yo, que yo volvía a aparecer ahí frente tuyo, igual que aparecen todas las personas como estás acostumbrado en todos los eventos que acostumbramos, pero me miraste fijo y te recordé, de alguna parte, de alguna historia.
Quisiera saber dónde la fantasía encuentra la realidad, porque soy muy fantasiosa. Y ahí me puedo imaginar el futuro, imagino espacios llenos de gente bailando y sueños que se cumplen, y objetivos alcanzados que ni siquiera sabíamos si estaban en el cuaderno de metas por cumplir. Ahí es cuando la más noble camaradería surge por completo, donde la amistad expresa tu amor profundo y no es otra cosa que amor, del que quiere ver crecer y se mantiene de costado celebrando la vida, más allá de lo que se pueda considerar logro o fracaso.
Entonces nos quedamos en silencio y te abrazo la cabeza, y te doy un beso en la frente porque sé que es el único lugar donde siento que puedo dártelo.
Ahí donde mamá nos controlaba la fiebre o donde apoyábamos una mano que hiciera de trípode de una mente cansada, donde tantas veces surcaron dos profundas líneas de sorpresa ante todo lo que iba sucediendo. Y yo mirándote en silencio, desde el otro extremo del escenario, ese que me dejaba a oscuras como yo quería, para pasar desapercibida, Pero que nadie me viera ni preguntara quién era o qué hacía ahí, ni salir siquiera de fondo en las fotografías. Desde donde estaba podía ver todo lo que me importaba ver, si es que acaso lo que veía era lo que más me detenía a apreciar. En general cerraba los ojos para apreciar la música.
Entonces retorno a la temática de que los silencios incómodos y es este silencio el que me permite escucharme. Mi mente, pensativa, amiga y compañera fiel, la que me permite conocerme, sorprenderme e inquietarme, fue la primera que me hizo preguntarme si a esta edad una se sigue haciendo amiga de las personas, y cómo no si con los años una aprendió a ser mejor persona y por ende mejor amiga, aunque eso no es algo automático ni indiscutible. Lo que consideramos que somos mejores, en ese momento fuimos lo necesario, lo justo y lo preciso. Y así hay personas que pasan la vida usando el tiempo en algo distinto que ser mejor, hijo, amigo, cuñado o pareja, y simplemente se dedica a mejorar en las áreas que desea. Porque se puede intentar ser la mejor versión de uno mismo en todas las áreas que se deseen... Y a más se le dedique a cada área mejor nos volvemos en eso. Y no se mejora en otras. Elecciones.
Puede que nos empeñemos en tratar de ser mejor en cualquier aspecto de nuestra naturaleza, aunque hoy encuentre que lo que mejor se me da sea escuchar a otros o cocinar sopas cremosas. También dar besos en la frente.
Será cuánta energía le otorgamos a la acción. Cuán presentes estamos en ese momento, dirigiendo toda nuestra energía a la acción. ¿Y por qué lo haríamos? Pienso en todo. En todo lo que hacemos.
Hay otra sensación en mí mientras pienso esto y es que toda la naturaleza está atravesando la misma sensación al mismo tiempo. Somos como una masa infinita y perenne que siente. El viento agita las copas de los árboles y así se agita mi corazón dentro, de verlas. El viento no me sacude pero me sacude, todo vibra, el aire también. Lo que no se ve también existe.
Estas son las típicas historias que empiezan bien y terminan bien. A veces criticadas por el público, por lo insulsas. Todo depende de dónde se la clasifique, si en las novelas de drama o en la sección de existencialismo y autoayuda.
Los críticos se preguntan cómo lo protagonistas no terminaron ni casados ni felices ni comieron perdices, porque en verdad no terminan, no hay inicio ni fin más que un continuum. Es la historia que quizá no recuerde a aquello que nadie querría que le pase. Porque también hay dolor y sufrimiento. Y hay aprendizaje. Y días de automatismo. Y días de conciencia plena. O momentos quizá. Los hay fugaces y duraderos.
Hay autores que piensan que el amor es el fin / lo más hondo de la naturaleza humana. El fin último de su existencia. No sé por qué habré dado con esas ideas, pero puede que hayan sido una motivación para mi existencia propia. Vivir lo que se pueda a través del amor. Hacer por amor.
Eso incluye toda acción, toda inversión de energía vital, el trabajo, las amistades, regar una planta, preparar la comida o limpiar, bañarse o lavarse los dientes. Todo hecho con amor.
Verse en la acción, en el verbo. Y luego, el algo sobre el que se aplica la acción. Verse en ese algo, ese objeto. El objeto de meditación, que a veces somos nosotros mismos. Reflejarse en el objeto. Fundirse, hacerse uno con el objeto de meditación.
Y entrar en el diálogo. Diálogo es también el tiempo que duran los silencios y el espacio que regalan al pensamiento interno. Escucharlo, objetivamente, y dejarlo pasar. Y cuando se encuentra el espacio para expresarlo, escupirlo, vomitarlo, o moderarse. O cambiar las versiones.
Una vez le contó de su sueño.
-Te he visto en mis últimos sueños- le dijo a uno de los que sabía dominar el fuego.
La miró pensativo. Estaba parado en diagonal, detrás se desplegaba un atardecer multicolor cuyo sol creaba una atmósfera relajante. Le hacía acordar al Señor de los Anillos. Así se imaginaba los paisajes de las novelas de Tolkien mientras las leía. Hay fuentes que aseguran que J.R.R Tolkien, y sus amigos, hicieron un club del cual establecieron sus principios, y el compromiso que tenían hacia el fin último de la existencia, que según ellos era usar el arte para intentar dejar el mundo mejor de como lo encontraron?
El maestro no habló. Solo la miraba con una media sonrisa.
-Pues qué agradable se me hace recordar los sueños-
Con los amigos no se pueden ocultar las energías más profundas y hacerlo es un gasto de energía demasiado grande.
Poder soñar y recordar los sueños es como vivir otra vida. Y a las mentes fantasiosas nos gusta imaginar mundos.
Hay sueños que nos asustan, sueños que nos envalentonan, o que nos dejan dudando de lo que soñamos.
Levantan los brazos festejando el doble 1. Los dos dados dieron con la misma cara, esa cuyo punto central, a diferencia de todos los otros, era de color rojo.
Feyre mira a Juan y señala la mesa con los dados quietos, en esa posición por puro azar, pero un azar muy pícaro.
Parece un sueño o un recuerdo. La magia de vivir se oculta detrás de esos sueños o realidades a modo de recuerdos que significan algo, algo que nos da herramientas o la valentía de, nos abren puertas, nos permite conocer ese aspecto que llamamos intuición, deseo o destino. Y la mente, que siempre está a la vuelta de la esquina, nos recuerda que hoy es lo único que hay, como para pasarlo así, abrazándonos con las manos, las piernas, un beso, la mirada, dándonos la bienvenida y brindando por todo lo que es, fue y será.
Continuo con lo de la manía de definir la amistad porque a veces pasa que permanecemos lejos de ciertos amigos de siempre. Y al verlos desde lejos, descubro que el tiempo de calidad que nos regalamos las veces que nos encontramos es lo que hoy hace posible que podamos pensarnos y escucharnos. Es algo que pasa extremadamente a menudo y el pensamiento dirigido con intención puede llegar tan rápido como un correo electrónico. A veces demora unas horas, incluso días o semanas. Hasta que una de las partes sintonice la misma frecuencia de onda.
(A quienes están lejos: siempre cuento con la ilusión de vernos de nuevo y pronto en cualquier lugar del mundo aunque sea en un sueño).
(Realmente siento que cuando sueño y desarrollo la capacidad de recordarlo me permito vivir otras vidas).
Las personas que se conocen de adultos pueden convertirse en grandes amigos. Y a veces son las cosas chungas las que presentan la oportunidad de vernos acompañados y bendecidos con sus presencias, entonces esas cosas chungas son las que nos hacen pensar en que quizás sí, quizá ya seamos amigos.
El cumpleaños de Juan
Cuando cumplió años Juan, se juntaron a festejar que Juan había nacido. Y eran muchas personas felices de estar reunidas festejando su nacimiento y existencia. Sara se paró en una punta del jardín y los vio a todos desde esa perspectiva. Era como estar mirándolo todo desde fuera. Haber pasado de protagonista a espectadora.
Todo a su alrededor se transformó y convirtió en una sala de cine. El asiento mullido debajo de sus glúteos confirmaron la teletransportación, y un cubo lleno de pochoclos salados coronaban la imagen. Las gafas de tres dimensiones bajaron suavemente desde un techo negro invisible y se detuvieron en la palma de sus manos, dispuestas una sobre otra en su regazo. Se las colocó y se llevó un puñado de palomitas a la boca.
Palomitas, pochoclo, pororó. En todos los idiomas hay una manera distinta.
Quizá el espectador esté esperando que de pronto pase algo chungo. Un psicópata que viene a asesinarlos, el perro que se vuelve zombie, la barbacoa que se apaga y se agotó el carbón (película de miedo).
Espectador, lector, espero sepa disfrutar esas palomitas viendo esta historia sinfin de relatos anacrónicos protagonizados por una serie de seres, de momento, terrestres.
Porque el cumpleaños de Juan siguió con personas charlando, sonriendo, bailando la música que sonaba.
Adentrada la noche, la neblina se hizo presente y la humedad penetraba los huesos. Entraron en la casa.
La música no aturdía, sólo hipnotizaba.
Diéronse la oportunidad de cerrar los ojos.
Afortunadamente, el cumpleaños de Juan es todos los años.
Desarmábase
Desarmábase el collar de la existencia en la ínfima posibilidad de,
abrazarle y besarle y mirarle a la cara y decirle que,
solo mueren los que se olvidan y que
en cada corazón que hayan tocado vivirán eternamente.
Familia. Se recibe y se da.
Que nadie se pase de vivo que no sabéis todos los que vienen detrás mío.
Historias dramáticas. Sueños. Deseos.
A veces los dramas de los otros sirven de aliciente para abrazar la vida de una vez por todas y hacer las paces con el momento presente.
El que domina el fuego es como ese personaje que se encuentran en las sagas que siempre se mete en líos. La música que hace sonar puede ser hipnótica. Posee la capacidad, como domador de fuego, de dirigir las acciones de los demás, aunque sea de manera sutil. Podría llamarse el director de orquesta.
Permito recibir su influencia e intento dirigir la orquesta de mi propia vida. Vuelvo a la definición, a la caracterización.
La energía de la amistad es la canalización de la energía vital a través del amor y el incentivo de que cada quien alcance su versión más auténtica. ¿Será la manera que encuentro de estar en paz con mi mente?
Hay un trozo de divinidad que habita en mi y en cada aspecto del universo.
Me fundo con el objeto otra vez en la acción a través de la que soy.
Un día el maestro los reunió a todos para darnos la noticia de que se venía el primer bebé.
Feyre saltó y Sara rompió a llorar de alegria. Se miraron
-Que sea niño, niña, esquiador, nomade digital. Pero que tenga sus ojos- le dijo Sara a Feyre a través de un pensamiento que Feyre escuchó clarísimo y le abrió los dos ojos como dos platos. Siempre charlaban acerca de que era algo de la infancia y que lo tenían olvidado pero Feyre hacía preguntas que Sara contestaba evadiendo o con demasiado simpleza, una simpleza para nada propia de Sara, que podía estar un día dando vueltas y divagando sobre la misma cosa.
Naturalmente, el maestro y su familia constituyeron un pequeño imperio que llegó a detener el tiempo por los festejos del año nuevo.
Las preocupaciones siguieron, se volvió a la cotidianeidad. Así es como debe ser, igualmente. Por suerte, una vez por año festejamos la llegada del año nuevo con la familia del maestro.
La intimidad de la charla amistosa aparece como una puerta de entrada a uno mismo. Como una especie de autoconocimiento. Descubrir todo lo que somos y podemos llegar a ser.
Descubro mis intenciones. ¿Son desinteresadas?
Me veo en sus ojos. En los ojos de todos ellos que me permiten ese momento de mirarnos a los ojos.
¿Son ustedes? Me reflejo en sus rostros. Celebramos estar reunidos.
Agradezco.
Propongo claro un destino. Manifiesto.
Es el próximo paso.
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